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Bonifacia Rodríguez nació el 6 de junio de 1837 en Salamanca (España), una ciudad culta en la que vivieron hombres famosos y santos de gran magnitud, en el entorno de la universidad local. Fue hija mayor de unos artesanos trabajadores y creyentes, Juan Rodríguez y Natalia Castro, quienes le dieron un hogar cristiano y laborioso.
La apacible niñez de Bonifacia fue interrumpida por la muerte de su padre, cuando ella tenía 15 años. Este acontecimiento cambió su vida, ya que debió trabajar para ayudar a su familia, dándose tiempo para seguir asistiendo a la escuela y catequesis parroquial, donde había adquirido una formación importante para la mujer de su tiempo y clase social.
Bonifacia se vuelve cordonera y trabaja en esa artesanía, luego de ser preparada para ello por dos expertas, en un ambiente de piedad y laboriosidad. Poco después, Bonifacia monta su propio taller de cordonería y pasamanería, lugar de trabajo y oración en el que formaría junto a sus amigas, la Asociación Josefina.
FUNDACIÓN DE LAS SIERVAS DE SAN JOSÉ
El 7 de enero de 1874, Bonifacia funda la Congregación de las Siervas de San José con el padre Francisco Butiñá S.J. en Salamanca, con tres objetivos a cumplir: oración y trabajo hermanados, acogida a las mujeres pobres sin trabajo y fomento de la industria.
Nacen también los denominados Talleres de Nazaret, hogares espirituales, comunidades de trabajo, oración, perdón y solidaridad para la mujer trabajadora en desempleo. Luego, Bonifacia es nombrada Superiora de toda la comunidad.
Su compromiso con Dios quedó sellado el 2 de febrero de 1876, al hacer la profesión religiosa en medio de grandes dificultades y conflictos comunitarios; estos hechos negativos llevarían luego a la destitución de Bonifacia como Superiora de la comunidad e incluso la privarían de su condición de fundadora.
Agregado a estos hechos, Bonifacia ya no contaría con la compañía y ayuda del grupo fundacional de las Siervas de San José, formado por el padre Butiñá, ya que mientras unas hermanas dejaron la obra, la mayoría falleció.
Con todos estos problemas, y luego de soportar la hostilidad de su propia comunidad, Bonifacia tomó la decisión de dejar el primer Taller de Nazaret, para marchar en pobreza a fundar otro en la ciudad de Zamora, dejando atrás su tierra, sus parientes y sus amigos. Y es que había escogido el silencio como camino de resistencia ante la agresión personal, ante la injusticia y la marginación.
OTRA COMUNIDAD Y MUERTE
En 1901 la Congregación de las Siervas de San José obtiene la aprobación pontificia del Papa León XIII, y la comunidad de Bonifacia en Zamora queda excluida. Sin embargo, Bonifacia continúa un sendero difícil de fidelidad en el exilio y el despojo.
En la nueva tierra Bonifacia levanta otra comunidad, a pesar de lo cual nunca deja de desligarse de su primera casa en Salamanca. Sin embargo, los conflictos e injusticias contra ella seguirían atormentando su labor religiosa.
Finalmente, el 08 de agosto de 1905 Bonifacia muere a los 68 años, rodeada de un pequeño numero de hermanas y excluida de la Congregación, a las afueras de la ciudad de Zamora.
El Papa Juan Pablo II la beatificó en Roma el día 9 de Noviembre de 2003.
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